Desde el 9 de octubre de 2024, el país enfrenta cortes de electricidad diarios, debido a la crisis hídrica en el embalse de Mazar. El gobierno anunció apagones generalizados para evitar el colapso del sistema. Empresarios advierten sobre impactos en empleo y producción.
La presidenta del Comité Empresarial Ecuatoriano, María Paz Jervis, dijo que los apagones al sector industrial podrían generar un grave impacto en el empleo, la cadena alimentaria y posibles riesgos de desabastecimiento.

El sistema eléctrico ecuatoriano depende en gran parte de las hidroeléctricas, por lo que períodos de sequía generan alta vulnerabilidad. El embalse de Mazar, uno de los más importantes para el abastecimiento nacional, ha bajado drásticamente su nivel de agua, ubicándose a solo cinco metros de detener su producción. Aunque en los últimos años se ha discutido la diversificación energética, aún existen grandes dependencias de fuentes hídricas. En este contexto, el Ministerio de Energía anunció la implementación de apagones prolongados como única medida inmediata para evitar un colapso. Esta no es la primera vez que el país enfrenta cortes masivos, pero la duración y alcance de esta crisis supera eventos recientes.
A partir del mediodía del 9 de octubre, comenzaron cortes de luz de hasta 10 horas diarias. La medida, según el ministro Antonio Gonçalves, será aplicada en todo el país, salvo algunas industrias que operarán con horarios especiales. Los cortes se distribuirán por franjas horarias, rotando los sectores afectados para reducir el impacto. Las autoridades justifican la decisión como necesaria, dada la inminencia de una paralización del sistema si no se reduce el consumo eléctrico drásticamente.
Impacto en la producción y el empleo
La Cámara de Comercio de Quito advirtió sobre severos daños económicos. Mónica Heller, su presidenta, expresó que las empresas enfrentan dificultades para operar bajo estas condiciones, lo que pone en riesgo miles de empleos. Los sectores más afectados serían manufactura, comercio y servicios. Las pequeñas y medianas empresas, con menos capacidad de adaptación, son especialmente vulnerables. La incertidumbre y la falta de planificación también generan tensión entre los actores económicos.
El sector empresarial solicitó al gobierno la conformación de mesas técnicas de trabajo que incluyan representantes de los gremios para evaluar soluciones conjuntas. Se plantean acciones como incentivos para energías alternativas, reorganización de horarios laborales y campañas para el uso eficiente de energía. La ministra de Producción, Sonsoles García, admitió la gravedad de la situación, pero afirmó que no hay otra opción inmediata más allá del racionamiento temporal.
Antonio Gonçalves, ministro de Energía, confirmó que el embalse de Mazar se encuentra a cinco metros de quedar fuera de operación, lo que haría inviable mantener la producción eléctrica. “Es una situación crítica que requiere decisiones duras”, señaló en cadena nacional.
Por su parte, Mónica Heller, de la Cámara de Comercio de Quito, aseguró que las condiciones actuales no permiten sostener el empleo en muchos sectores. Según datos de la CCQ, los apagones podrían afectar hasta un 20% de la producción diaria en las empresas medianas y pequeñas. El Ministerio de Producción reconoció el impacto, pero defendió la necesidad del plan de contingencia.













