La ofensiva israelí en Gaza deja casi 42,000 muertos y más de 97,000 heridos. La infraestructura médica se encuentra al borde del colapso, con miles de personas atrapadas entre escombros. La comunidad internacional observa sin lograr detener una de las crisis humanitarias más graves de la región.

Desde el inicio de las hostilidades, Gaza ha enfrentado una escalada militar de consecuencias devastadoras. El conflicto, que comenzó con intensos bombardeos, se ha extendido por meses sin un alto al fuego en vista. A lo largo de este periodo, el número de víctimas ha aumentado de forma constante. Hospitales, escuelas y zonas residenciales han sido alcanzadas. La falta de agua potable, electricidad y alimentos agrava una crisis ya extrema. Las organizaciones humanitarias han advertido desde el inicio sobre la necesidad urgente de garantizar corredores humanitarios, pero los esfuerzos diplomáticos han fracasado en reiteradas ocasiones. La falta de respuesta coordinada por parte de la comunidad internacional ha dejado a la población civil expuesta a la violencia y al colapso sanitario.
Las últimas cifras oficiales indican 41,965 muertos y más de 97,000 heridos desde el inicio del conflicto, con un promedio de 200 personas heridas cada día. En Jabalia, uno de los puntos más golpeados del norte de Gaza, los ataques han dejado barrios enteros en ruinas. Las autoridades locales advierten que cerca de 10,000 personas siguen atrapadas bajo los escombros, muchas de ellas sin posibilidad de rescate debido a la falta de maquinaria, personal y seguridad en las zonas afectadas.
Colapso del sistema sanitario
Los hospitales de Gaza ya no dan abasto. Muchos operan sin electricidad estable, medicinas ni equipo básico. La evacuación de algunos centros ha sido ordenada, pero médicos y pacientes se resisten a salir por temor a morir en el trayecto o quedar sin atención.
Las condiciones son críticas: quirófanos sin anestesia, partos sin recursos y cientos de heridos atendidos en el suelo. Las organizaciones médicas advierten que el sistema de salud colapsará completamente en días si no se permite el ingreso de ayuda humanitaria.
Aunque la ONU y otros organismos han llamado al cese inmediato de las hostilidades, no se ha alcanzado un acuerdo efectivo para detener la violencia. Propuestas de alto al fuego han sido bloqueadas o diluidas por los vetos en el Consejo de Seguridad. Algunos países han enviado ayuda médica, pero los corredores humanitarios siguen siendo inseguros. La falta de presión internacional coordinada ha permitido que la guerra se prolongue, generando frustración entre actores humanitarios y civiles.

Según Médicos Sin Fronteras, “la situación en Gaza es una pesadilla médica y humana”. La ONU ha reportado que más de 60% de las infraestructuras médicas están fuera de servicio. Un portavoz local del Ministerio de Salud palestino confirmó que diariamente más de 200 heridos ingresan a hospitales que ya han superado su capacidad máxima. Testimonios civiles señalan que muchas familias no logran enterrar a sus muertos por la destrucción de cementerios y calles bloqueadas. La cifra de 10,000 personas bajo escombros ha sido corroborada por organizaciones de rescate que trabajan sin recursos suficientes.
La falta de una respuesta efectiva ha generado frustración y movilizaciones en varias ciudades del mundo. Grupos humanitarios exigen que se priorice la protección de civiles, mientras gobiernos mantienen posturas divididas. Mientras tanto, los ataques no cesan y las posibilidades de una solución diplomática inmediata parecen lejanas. Algunos analistas consideran que el conflicto podría extenderse durante semanas más si no hay presión internacional sostenida. En los próximos días, nuevas resoluciones serán discutidas en la ONU y se espera un informe actualizado sobre la situación humanitaria. Sin acciones concretas, el escenario para Gaza solo promete más tragedia.
















