Doménica Arellano, de 15 años, se convirtió en la primera menor de edad y mujer en competir en los ‘1001 Kilómetros’ de Yahuarcocha. Obtuvo un cuarto lugar en su categoría y busca llegar a la Fórmula 1, demostrando que la juventud y la perseverancia pueden romper barreras en el automovilismo.

En un deporte marcado por la experiencia, los recursos y una fuerte presencia masculina, el ingreso de nuevas figuras jóvenes representa un cambio significativo. Doménica Arellano, oriunda de Ecuador, ha comenzado a hacer historia a sus 15 años. La carrera de ‘1001 Kilómetros’ en Yahuarcocha es uno de los eventos más emblemáticos del automovilismo nacional. Su participación no solo marcó un récord de edad y género, sino que también la posicionó como una promesa para el futuro del deporte. A pesar de tener un equipo con menos recursos, Doménica ha demostrado que el talento y la disciplina pueden destacar incluso en escenarios adversos.
Durante la exigente carrera, Doménica se ubicó cuarta en su categoría y logró el puesto 18 entre 81 pilotos. Fue la única mujer y menor de edad compitiendo. A pesar de contar con un tanque de gasolina más pequeño, lo que le exigió hacer más paradas, su rendimiento fue notable. La joven piloto describió la experiencia como “intensa y llena de aprendizaje”, destacando que manejó bajo presión y condiciones extremas sin perder el foco.
El automovilismo sigue siendo un espacio en el que las mujeres enfrentan obstáculos para acceder a formación, patrocinio y reconocimiento. Doménica ha tenido que enfrentar estos retos desde temprana edad. Su caso se ha convertido en un referente para otras jóvenes interesadas en el deporte motor. Diversas voces han resaltado la necesidad de invertir en talentos femeninos desde las bases para garantizar mayor equidad en el deporte competitivo.

Próximos pasos y ambiciones internacionales.
Motivada por su más reciente participación, Doménica se prepara para competir en una carrera nacional en Guayaquil y planea viajar a Colombia para continuar acumulando experiencia. Su gran objetivo: llegar a la Fórmula 1. Está en búsqueda de patrocinios y alianzas que le permitan continuar entrenando y compitiendo internacionalmente. Su familia, su equipo técnico y varios seguidores del automovilismo nacional han iniciado campañas para visibilizar su historia.
Doménica compartió: “No fue fácil, pero valió cada segundo. Me sentí viva en la pista”. Su madre, que la ha acompañado en todo el proceso, destacó el esfuerzo que implica mantenerse en este deporte sin apoyo financiero significativo. Un entrenador local comentó: “Tiene un potencial impresionante. Si recibe el respaldo adecuado, la veremos en circuitos internacionales”. Su historia ya circula en redes como inspiración para otras niñas que quieren entrar al automovilismo.
En la edición 2024 de los ‘1001 Kilómetros’ de Yahuarcocha, Doménica Arellano fue la única mujer entre los 81 participantes. Según datos de la Federación Ecuatoriana de Automovilismo y Kartismo, menos del 5% de pilotos registrados son mujeres. A nivel mundial, la participación femenina en Fórmula 1 es extremadamente baja, lo que convierte a figuras emergentes como Doménica en claves para cambiar la estadística.
La historia de Doménica ha generado reflexión sobre el acceso desigual en deportes de alto rendimiento. Mientras organizaciones deportivas promueven la inclusión, aún existe una gran brecha de inversión y visibilidad para las mujeres. El caso de esta joven ecuatoriana demuestra que el talento existe, pero necesita apoyo. Activistas por la igualdad en el deporte han pedido mayor financiamiento estatal y privado para jóvenes promesas femeninas. También se ha cuestionado si los espacios actuales están preparados para acoger nuevos liderazgos en condiciones equitativas.
Doménica se prepara para nuevas competencias nacionales e internacionales mientras sigue en busca de patrocinadores que respalden su carrera. Su historia no solo representa un logro personal, sino también un llamado colectivo a apoyar los sueños juveniles en el deporte. Con cada vuelta en la pista, reafirma que el futuro del automovilismo puede y debe ser más diverso. Su nombre ya está en la mira de quienes apuestan por una nueva generación de pilotos.













