«Aya Somos»: el anime quichua que fortalece la identidad otavaleña

«Aya Somos»: el anime quichua que fortalece la identidad otavaleña

Jóvenes indígenas de Imbabura crean un anime en quichua para revalorizar su cultura frente a la globalización. El cortometraje «Aya Somos» se convierte en un hito audiovisual que emociona a niños y revitaliza el orgullo otavaleño.

AP Foto/Dolores Ochoa
AP Foto/Dolores Ochoa

La cultura otavaleña es conocida por su música, tejidos y comercio. Sin embargo, el idioma quichua y muchas prácticas ancestrales están en peligro. La globalización, sumada a la falta de programas interculturales, ha generado una pérdida progresiva de identidad. Por ello, Yay Animation decidió apostar por una herramienta moderna: la animación. Inspirados por el estilo del Studio Ghibli, crearon «Aya Somos», con personajes que representan valores y energías de la cosmovisión andina.

AP Foto/Dolores Ochoa

Desarrollo por subtemas:

1. Contenido simbólico y narrativo: Aya, el protagonista, representa la lucha ancestral. La historia transcurre en una caverna simbólica, guiada por el cóndor. El corto rescata rituales como cargar instrumentos a sitios energéticos antes de celebraciones. También destaca el vínculo intergeneracional a través de un abuelo que transmite sabiduría a su nieta.

2. Recepción comunitaria y reconocimiento: La comunidad otavaleña reaccionó con emoción al ver reflejada su cultura en una pieza tan cuidada. Muchos no creían que fue creada por jóvenes indígenas locales. La animación ha sido reconocida por su calidad artística y compromiso cultural.

3. Proyección futura y reivindicación: El equipo busca posicionar el «anime quichua» como género. Ya trabajan en un largometraje y sueñan con videojuegos con entornos en quichua. La propuesta no solo defiende una lengua, sino también un modo de vida ancestral adaptado al mundo digital.

Voces + datos verificables: Tupac Amaru, director del corto, enfatiza: «Sin idioma, no hay energía, no hay vida». El cortometraje tardó más de 2.000 horas en producirse. Malkik Anrango, otro miembro del equipo, destacó que los niños se sintieron identificados y motivados a aprender quichua tras la proyección. El video fue exhibido en Otavalo, a 65 km de Quito.

Debate público + qué sigue: La propuesta abre debate sobre el papel de los medios en la recuperación de lenguas originarias. Se plantea si el Estado debe invertir en contenidos interculturales. El siguiente paso es lograr alianzas para llevar la animación a espacios educativos y festivales internacionales. «Aya Somos» podría ser la semilla de una nueva industria cultural indígena desde los Andes.

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