La encuesta nacional “Tu Voz, Tus Derechos” revela que más del 80% de niñas, niños y adolescentes consume alimentos ultraprocesados. También expone cómo perciben la nutrición, la escuela y el hogar, y qué soluciones plantean para ejercer su derecho a una vida sana.
El 29 de septiembre de 2025 se presentó la cuarta edición de “Tu Voz, Tus Derechos”, una encuesta liderada por la red Wambra Kunapak Yuyaykuna (WKYK) con el apoyo de World Vision Ecuador y entidades estatales. Esta edición abordó el derecho a la alimentación adecuada, involucrando a más de 264.000 participantes de entre 14 y 18 años en todo el país. El estudio reflejó tanto desafíos nutricionales como estructurales, marcando una hoja de ruta para repensar las políticas alimentarias desde la mirada de la niñez.

Los datos muestran que más del 80% de los encuestados consume alimentos ultraprocesados con frecuencia, y que una parte significativa ha vivido situaciones donde sus hogares se quedaron sin comida. El 38% no siempre tiene suficiente alimento, y en la mayoría de casos, esto se relaciona con falta de recursos económicos. Sin embargo, la mayoría (54%) considera que su alimentación es nutritiva, mostrando una mezcla entre percepción positiva y desafíos reales.
La escuela y el hogar son los espacios clave para la alimentación: el 36,7% se alimenta principalmente en su institución educativa y el 88,4% en casa. Esto convierte a ambos espacios en pilares para fomentar hábitos alimentarios sanos, accesibles y sostenibles. Los programas de alimentación escolar son vistos como estratégicos para combatir la desnutrición y la malnutrición en todas sus formas.

Esteban Lasso, director de World Vision, subraya que estos resultados deben ser leídos como un llamado urgente para garantizar acceso equitativo a alimentos nutritivos y educación alimentaria en todo el país. Emilene Guevara, presidenta de WKYK, añadió que “la encuesta es una herramienta que visibiliza las causas de la desnutrición crónica infantil y abre caminos para nuevas políticas”.
Las niñas, niños y adolescentes encuestados han planteado propuestas claras y realistas: aumentar frutas, vegetales y proteínas en los menús escolares, involucrar a la comunidad educativa en su diseño, y mejorar la presentación de los alimentos. Estas voces reflejan no solo una preocupación, sino una conciencia creciente sobre su derecho a una vida saludable. En sus propias palabras, alimentarse bien no es un privilegio, es un derecho que el Estado debe garantizar.

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